Los autos Woodies de madera

Son conocidos como Woodies o Woody los vehículos fabricados parcial o totalmente en madera. Siguiendo con el diseño de vehículos terrestres basados en la navegación, el 1er vehículo terrestre autopropulsado de los Estados Unidos, fue patentado en 1789 por el genio Oliver Evans y se le denominó el ‘Oruckter Amphibolis’.

El primer anfibio de la historia

La historia dice que la ciudad de Filadelfia, comisionó al Sr. Evans, la construcción de una barcaza de dragado, pero él aprovechó la oportunidad y prefirió fabricar un vehículo terrestre a vapor. Este ‘Woodie’ 4×4 no solo pesaba 21 toneladas, sino que sus pesadas ruedas además de recorrer las calles de Filadelfia, eran capaces de conducirlo a las rampas y bajantes, donde podía navegar en los canales. Fue realmente el 1er y auténtico vehículo anfibio de la historia.

Tomó mucho tiempo hasta que el Woodie sería potenciado con un motor de combustión interna. La espera por el desarrollo primario de los motores de combustión interna duró hasta casi el final del Siglo XIX y durante casi la totalidad de ese siglo, se siguieron usando los carruajes de madera tirados por caballos como fuerza motriz.

 Los ‘Woodies’ de Combustión Interna

Corresponden a un estilo muy antiguo, especialmente los vehículos tipo carriola, en los que la parte trasera de la carrocería era de madera. Esta madera, era típicamente visible y con un acabado claro de laca transparente.

Aunque en la actualidad los Woodies reales no son muy comunes, pues el concepto fue reemplazado con réplicas de madera que pueden ser de plástico o metal pintado imitando la madera, lo que si es cierto es que un Woodie real en buen estado de preservación es hoy un vehículo muy valioso.

El término Woodie vino, no sólo, de sus paneles de madera expuesta, sino también de su diseño.

En Gran Bretaña los Woodies fueron llamados “Shooting Brake” debido a que el término ‘brake’, era usado para llamar los robustos carruajes tirados por caballos, que por supuesto fue de donde el concepto de Woodie se inició.

En los primeros tiempos de la industria automotriz, los carros se fabricaban de paneles de metal o aluminio e iban montados y atornillados sobre un marco de madera. Los Woddies eran más baratos de fabricar al no necesitar estos paneles. También se le llamaba ‘Station Wagons’, principalmente en los Estados Unidos, porque eran usados para transferir carga y equipajes en las estaciones ferroviarias.

Aunque los Woddies eran más baratos de fabricar, no pasó mucho tiempo para que se empezaran a producir Woodies verdaderamente lujosos, incluyendo el famoso Rolls-Royce Woodie.

En los Estados Unidos, durante la década de 1930, los ‘Station Wagon Woodies’, eran usados por los hospedajes, hoteles y clubs para transportar grupos de huéspedes y sus equipajes. La idea de tener un vehículo espacioso, también cayó muy bien a los ricos terratenientes que necesitaban un vehículo ideal para viajar a los suburbios.

Durante la 2a. Guerra Mundial, el ahorro de acero era primordial. Esto hizo que el uso de madera en los vehículos fuera una necesidad, sin embargo, al final de la guerra se habían producido miles de estos vehículos, los cuales se convirtieron en un gran atractivo para las familias de clase media que necesitan transportar a sus hijos alrededor de la ciudad y llevarlos de paseo al campo los fines de semana. La popularidad de Woodies para transporte personal alcanzó su punto máximo a mediados de Siglo XX.

Buick Serie 50

Derecha Chevrolet 1947 . Izquierda Ford 1946

A mediados de las décadas de 1950 y 1960, los concesionarios tenían cientos de Woodie Wagons, la mayoría pobremente mantenidas. Desafortunadamente, la característica más prominente de las Woodies, que era su parte de madera, se convirtió entonces su mayor desventaja. Las carrocerías de madera requerían mantenimiento, lo cual no era un problema para los más ricos, pues tenían como mantenerlas adecuadamente, pero la clase media, prefería hacer las reparaciones personalmente y poco a poco las fueron echando a perder.

Los fabricantes se dieron cuenta que el mantenimiento inadecuado afectaba la durabilidad y no querían ver vehículos con su marca, aún en el capot, totalmente destartalados, por lo cual respondieron usando menos madera y más acero.

En los años cincuenta, los valores de reventa de estos vehículos se desplomaron y entonces se fabricaron Woodies nuevos, totalmente de acero, pero pintándolos de tal forma que parecían de madera.

Es en este momento cuando los surfeadores californianos descubrieron que podían comprar una Woddie, lo suficientemente barata para transportar sus tablas de surfear. Por lo tanto, una sub-cultura, como la generada por los jóvenes que visitaban frecuentemente las playas de California, convirtieron estos vehículos en una leyenda.

En 1955, Ford y Mercury, ofrecieron por primera vez carriolas totalmente metálicas, pero pintadas, de tal forma que imitaban la madera en los paneles laterales. Esta simulación se logró usando materiales y productos tales como DiNoc (un producto de vinilo) para simular las vetas de la madera.

La producida por Ford se conoció como la “Ford Country Squire”. Esta lujosa carriola de tamaño completo fue un elemento básico de la línea de Ford hasta la década de 1990.

En la década de 1960 el “Morris Minor” y el “Mini Traveller”, de fabricación británica, eran vehículos mucho menos lujoso fabricados al estilo Woodie.

Derecha: Morris Minor. Izquierda Mini Traveller

La reintroducción en los Estados Unidos, de las carriolas con decorado tipo Woody empezó en 1966, cuando Dodge ofreció el decorado tipo Woodie, por primera vez en 15 años. En lo que restaba de la década de 1960, el simil de madera, se utilizó exclusivamente en los modelos de primera línea, en vehículos sin muchos lujos, que se vendían a un precio más bajo que los modelos de mayor estatus.

La nostalgia que producen estos fascinantes y emblemáticos vehículos, ha logrado que los precios lleguen a sumas exorbitantes y no es raro ver que en las subastas se paguen cifras superiores a los 100.000 dólares por uno de ellos, como ocurrió recientemente en Hershey,

Pensilvania, donde un médico de 84 años, recompró su viejo Packard Series 22 Woody Station Wagon modelo de 1948, que había vendido a un vecino en 1971 por la módica suma de 490 dólares.

Este “afiebrado” doctor de Cleveland, pagó 107.650 USD, aun sabiendo que cuando nueva había pagado por ella 3.425 USD. De estas solo se fabricaron 1.786 unidades ese año y no quedan más de una veintena en buen estado en todos los Estados Unidos.

Packard

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